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La edición digital de GQ publicaba no hace mucho un artículo sobre esas mujeres a las que todo Internet llama “locas del coño”. Aunque lo único impactante del texto es que alguien lo considerara digno de aparecer en la revista, la naturaleza de las numerosas reacciones que provocó sí resultó reveladora y —a título personal— necesaria para cristalizar la frustración que el tema me produce. Aclaro de antemano que reconozco la legitimidad del término, consciente de que si se ha popularizado es porque refleja una realidad que demandaba ser verbalizada. Con independencia de cómo se ha abusado de la expresión a posteriori, las locas del coño existen. Añado —para sorpresa de nadie— que yo soy una de ellas, aunque por el momento dejaremos este detalle aparte.

A falta de una definición cerrada, me veo obligada a recurrir a tópicos que la cultura popular se encarga de perpetuar. Cuando hablamos de locas del coño, nos referimos a mujeres tendentes a contaminar sus relaciones con actitudes extravagantes, obsesivas, inseguras, narcisistas, caprichosas, fluctuantes, apasionadas, desapasionadas, neuróticas, irracionales, depresivas y —en general— poco saludables para sí mismas y aquellos que, por voluntad propia, deciden soportar o disfrutar de su compañía. Pero detengámonos en el siguiente punto: a juzgar por las opiniones vertidas, las locas del coño cuentan con atributos cautivadores. Muchos llegan a señalar que la combinación de belleza e inteligencia favorece su desequilibrio emocional. Lo curioso es que, cuando se trata de los hombres, no parecemos vincular sus trastornos afectivos a que ellos destaquen en los campos mencionados. El motivo de la disparidad es evidente: el sistema responde de manera distinta a idénticas características dependiendo del sexo de quien las posee. Belleza e inteligencia equivalen a poder, un poder percibido como admirable si es ejercido por el hombre pero temible en manos de la mujer. La sociedad, con su ojo crítico omnisciente, hace rápido uso de sus recursos para obstaculizar lo “inadecuado”. No pretendo responsabilizar al heteropatriarcado de la locura del coño, pero sí plantear —sirviéndome de los comentarios expresados— un hecho indiscutible: las mujeres vivimos sometidas a un estrés psicológico notable.

Bajo la sombra de la igualdad, nunca hemos estado más presionadas para ceñirnos a un rol concreto: se nos dice que somos libres de hacer lo que nos apetezca, pero se nos juzga cuando nos aventuramos a mostrar lo que somos. El peso de los siglos impide que modifiquemos en profundidad creencias y conductas, incluso cuando el mundo evoluciona en el sentido deseado. Mientras el hombre sigue vertebrando su identidad a partir de una masculinidad en permanente examen, la mujer no se ha desprendido del miedo a quedarse sola. Él elige, estableciendo lo que la femineidad es en base a lo que más le conviene que sea; la mujer se adapta, dedicada a alimentar la autoestima de quien le ofrece el futuro convencional al que está acostumbrada a aspirar (¿cómo explicar, si no, que ayudemos activamente a que sobrevivan cánones estéticos en extremo restrictivos para nosotras, pese al sufrimiento que nos causan?). En un contexto de mayores oportunidades, se nos concede el derecho a explotar nuestro potencial. Sin embargo, lo que esto trae consigo (triunfo profesional, liderazgo, autoridad, autosuficiencia, control, etc.) continúa enmarcado en el espacio de lo viril. Angela Merkel proyecta una imagen tan similar a la de otros presidentes que se la mira como a uno de ellos, pero la amenaza definitiva surge cuando la apariencia de la mujer “dominante” se asemeja a la del ideal femenino impuesto. El deseo del hombre ratifica que ese ente es —en efecto— una mujer, y que una mujer sea superior en el terreno que a él le pertenece resulta castrante. Las exigencias son infinitas y contradictorias; las promesas difieren de los mensajes subliminales. En resumen: podemos serlo todo, siempre y cuando ese todo no sea demasiado.

El día de la publicación del artículo de GQ, algunas lectoras optaron por rechazar el término. Por el contrario, yo me dispongo a devorarlo hasta que sea mío por completo. Soy una loca del coño. Lo soy desde la coleta hasta la punta del dedo gordo de mi pie, tan zumbada como las que crecen confusas entre modelos que no las representan y las que merman su luz por pavor a deslumbrar a los demás. He sido como las temerosas que se mantienen al lado de personas despreciables y las que abandonan a novios y maridos para luego volver, incapaces de emanciparse de quien históricamente las ha validado. También como las que no se desenganchan de amantes que las hicieron dudar de sí mismas y como cada una de las esposas abnegadas e insatisfechas que silencian su tormento. Me adhiero al grupo de mujeres con problemas alimenticios y de identidad; las obsesivas, inseguras, narcisistas, caprichosas, fluctuantes, apasionadas, desapasionadas, neuróticas, irracionales y depresivas. Soy como las mujeres educadas para ser débiles y como las que han aprendido a hacerse fuertes; mujeres que amplían a golpes su zona de confort y hacen malabarismos para realizarse sin incomodar a otros, mujeres a las que ya no les preocupa incomodar a otros. Soy como las que se tiñen el pelo de colores y se lo rapan, se desnudan y rompen los límites de lo políticamente correcto, impulsadas por anhelos a los que no van a renunciar. Soy como las que se follan a quien quieren cuando quieren, aun a riesgo de que las tachen de putas. Soy como las putas. Y como las frígidas. Y como las que no ansían casarse y convertirse en madres o ansían convertirse en madres sin privarse de nada. Soy como las bellas, inteligentes y poderosas y como las feas a las que nadie mira; como las ruidosas, extravagantes y atípicas; como las que no temen estar solas y las que adoran la soledad. En definitiva: soy como las que inventan a cada paso lo que la mujer es sin importar lo que de ella se reclama. Soy una loca del coño, sí, pero lo relevante no es tanto que lo sea, sino que no he podido no serlo.

17 Responses to “Las locas del coño”

  1. @LauraPazmer

    <3 te adoro <3

  2. Crasmir

    Escribes tan bonito y con tanto acierto que releo tus palabras sólo para deleitarme.

    Magnífico, un texto maravilloso.

  3. alvaro

    Personalmente detesto esa expresión chabacana: más bien me parece que se refiere a la histeria, largamente debatida desde hace siglos, y que etimológicamente se refiere al útero (ὑστέρα).
    Pero como hombre tengo poco que opinar a este respecto. Las mujeres sois mucho más complejas y por creo que sólo vosotras podéis avanzar en una mayor comprensión de vuestra psique.
    Aplaudo tu texto, y te animo a seguir escribiendo… Tienes muchísimo talento y es un gustazo leerte.

  4. Mara Ortega Arena

    Me fascina como escribes, nunca lo dejes de hacer. Eres una crack!

  5. Amy

    Dejaremos de ser solo lo que nos dejen ser. Y en el camino, expropiaremos cada arma que tenían para convertirlas en nuestras banderas.
    Puta, zorra, guarra, indecente, calienta braguetas, loca, loca del coño. Lo que sea.

    Gracias por este texto.

  6. Therfer

    Las mujeres van tan perdidas como los hombres en esta sociedad en la que se banaliza lo importante y se pierde el tiempo en naderías hasta que llega la Parca… Espero que tanto mujeres como hombres aprendan a valorar lo importante en la superficialidad del mundo. Quizá, las locas del coño personalicen esa transición y desorientación, propia también de los “locos de la picha”. 😛

    Un saludo

    Therfer

  7. Dolores

    Por tu descripción no eres una loca del coño, eres una mujer. Y ahí te las compongas, que no es poco.
    Yo sí he conocido a locas del coño, y son básicamente personas -digo personas- que están morbosamente enamoradas de su infelicidad.

  8. Carlos

    1- El artículo está impecablemente escrito, literariamente precioso.

    2- Sin embargo, creo que a riesgo de haberlo malentendido, en el terreno de las ideas se desnuda en un simple “yo… yo soy rebelde porque el mundo me hizo así”, y me parece que es un argumento que no está a la altura de lo expresado en el punto 1.

    3- Los hombres no estamos exentos de presiones sociales y de cánones estéticos. Tenemos que ser viriles, decididos, aguerridos, fuertes, exitosos, atléticos… No todos los hombres, ni mucho menos, estamos programados para ser ese macho alfa ideal de la sociedad, y en la lucha por encajar o por asimilar nuestra identidad fuera de ese esquema también estamos sometidos a una enorme presión. Sólo lo señalo porque creo que es un punto que no se suele considerar… Como El Hombre tiene el rol dominante en la sociedad, simplemente se ataca a El Hombre, pero a menudo nadie piensa en “los hombres”, con minúscula, como individuos.

    4- Creo que es cierto lo que dicen por aquí más arriba de la complejidad de la psique femenina, y por eso yo, que no comparto vuestras sinapsis y neurotransmisores ni vuestros condicionantes sociales, no me aventuro a darle lecciones a las mujeres de cómo deben ser las mujeres. Supongo que ya bastante complicado es para vosotras mismas.

    Un saludo.

    • Bárbara Arena

      1- Muchas gracias.

      2- He intentado, con mayor o menor acierto, reorientar la crítica. He legitimado las opiniones del “contrario” y he tratado de dar una explicación a las mismas. He desactivado el componente nocivo del término apropiándome de la protesta. No me he servido de mis opiniones sino de las ajenas. ¿Decís que hay muchas locas del coño? Vale: pensaré por qué hay muchas locas del coño. ¿Decís que las locas del coño son así o asá? Vale: pensaré si esos comportamientos son propios de trastornos afectivos y serían igualmente juzgados en el caso de los hombres o si, sencillamente, se salen del marco de lo aceptado por ser mujeres. ¿Decís que belleza e inteligencia derivan en desequilibrio? Vale: pensaré si solemos verter la misma opinión cuando se trata de chicos guapos y listos. Si no es así, me plantearé qué puede llevar a una mujer bella e inteligente a a ser propensa a la neurosis. Me he basado en los comentarios del hombre para reivindicar a la mujer. No digo que la presión social a la que se nos somete nos vuelva locas (la mayoría de mujeres no lo están) ni que toda locura del coño sea consecuencia de dicha presión. Lo que planteaba es más sencillo: por la naturaleza contradictoria de los mensajes propios de una sociedad en transición, la mujer está más expuesta a determinados conflictos psicológicos.

      3. Reconozco las restricciones bajo las que los hombres están obligados a vivir. En el propio texto hago alusión a ellas cuando indico que vuestra masculinidad está sometida a permanente examen. Por eso mismo, por tu propia liberación, te invito a participar activamente de la erradicación del heteropatriarcado.

      4. Cuando habláis de la psique femenina, recordad que os referís a la psique de una mujer obligada a desenvolverse en un contexto cultural concreto. Quizás eso explique que la percibáis como más compleja.

      Un saludo.

  9. Tennessee

    NO estoy muy de acuerdo con el articulo. Supongo que locas del coño habrá por ahí una cuantas, pero no conozco afortunadamente muchas.
    Y no entiendo el afán de reivindicación de la mujer voluble, estúpida, egoísta y amargapersonas.

  10. indiscutida

    *___*

  11. mensajes subliminales

    Excellent blog post. I certainly appreciate this site.
    Thanks!

  12. Itziar

    Muchas gracias por tus palabras, a veces, siendo la mitad del mundo, me siento sola.

  13. ‘Gone girl’, y la invasión de las “locas del coño” | Realidades inexistentes

    […] No se asusten, el término no es mío. Si todavía viven en el mundo analógico es posible que no les suene, pero les explico que el concepto “loca del coño” se ha estandarizado recientemente entre las redes sociales y los medios digitales de prensa masculina: Vice, GQ, etc. Pero ¿Qué es exactamente una loca del coño? Me quedo con esta definición: […]

  14. Kevin Báez

    Me ha encantado el texto tanto a nivel literario como reivindicativo. Lo he disfrutado hasta el último punto de la última línea del último párrafo, que me ha recordado un poco al inicio de “La teoría King Kong” de Virginie Despentes. He empezado a leerte hoy y no puedo parar. Mi más sincera enhorabuena.

    • Bárbara Arena

      Qué guay. Efectivamente, no hacía mucho que había leído el libro de Despentes y probablemente me influyera. Desde entonces mis ideas han evolucionado y articulo mejor mi discurso, pero muchas gracias.

  15. Jose Luís

    No estoy de acuerdo con nada de lo que dice el artículo. Me parece que esta enfocado hacía una perspectiva femenina de forma exagerada. Como no la mayoría de comentarios que veo, son de mujeres que se identifican con el término “locas del coño” porque también lo son, como Bárbara Arena que se autoproclama loca del coño. ¿os parece algo bueno a caso? Este país se va a la mierda con personas que pensáis así.

    Creo que las mujeres de hoy en día se están echando a perder. Dices incongruencias en tú artículo que no entiendo, como que las mujeres estáis súper presionadas más que nunca a ceñiros a un rol, cuando es mentira. Tenéis más libertad que nunca, y la utilizáis mal. Para hacer el mal. Hoy en día la libertad sexual es total y yo ya veo casi más mujeres bisexuales o lesbianas o “locas del coño” que mujeres normales de toda la vida. Mujeres heterosexuales que buscan hombres normales.

    Por tanto ¿mujeres presionadas de que, explícame eso¿? Si yo por dar mi opinión ya me van a tachar de machista opresor que forma parte del retrogrado patriarcado… Hablas de que a las mujeres se les exige mucho y que ellos eligen, y cito textualmente “Él elige, estableciendo lo que la femineidad es en base a lo que más le conviene que sea”, ¿pero que dices?, ¿de que estás hablando? Pero si es justamente al revés. A los hombres se nos exige la perfección. Vosotras no tenéis que hacer absolutamente nada… Ligáis solo con toser…Tú no estás loca del coño. Tu eres una ilusa ignorante. Desconoces los hechos por completo y te montas tu película de mujer para justificar tus estupideces. Victimizando a todas las mujeres “locas del coño” porque tú eres una de ellas. Las mujeres de ahora sois patéticas. Solo buscáis pollas y músculos. Y aun hacéis un artículo para dar pena a la gente…Habéis perdido vuestra esencia de mujeres. Y os habéis convertido en todos esos hombres que os tratan mal. Y que tanto os quejabais de ellos antaño.

    Tú quieres seguir aprovechándote de los hombres. Tú eres mala persona. Tienes barra libre de hombres. Por suerte has nacido en Occidente y en un época buena para las mujeres. Y prefieres seguir viviendo la vida de veinteañera hasta los 40-50 años que asentar la cabeza porque te los quieres follar a todos. Y te mientes a ti misma con tonterías e incongruencias.

    Hazte hombre por unas milésimas y a lo mejor entenderás de verdad lo que es la frustración y la desesperación. Hazte hombre unos segundos y quizás sentirás la verdadera opresión que está habiendo hacía la masculinadad por mujeres como vosotras que solo buscan humillar a todos los hombres mientras se follan a los ciclaos del gym. Mujeres como vosotras que dicen estar cansadas de “relaciones monógamas”. Mujeres como vosotras que solo intentáis justificar malas y penosas actuaciones como locas del coño que sois. Mira Barbara a ti no te toco ni con un palo viendo este artículo. Tú eres de esas que vas a acabar más solo que una mierda y luego se preguntará que donde están los hombres de verdad. A ti hay que tenerte a 20km de distancia como mínimo… Mala mujer de verdad, estás loca. Y lo peor que hay mujeres que te apoyan y se creen que la vida es así, es esto. Exigir todo y no dar nada. Y encima escribir un artículo victimizando a todas las mujeres locas del coño y diciendo estupideces y falacias propias de la ignorancia. Para que no cambie el cuento y seguir viviendo la vida a tope. Alcohol, drogas, hombres, farra…Que mujeres más inteligentes sois, bravo.

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